Vendemos iPhones usados que pasaron una revisión de 20 puntos, con el estado real escrito antes de que preguntes. Si algo está gastado, lo decimos nosotros primero.
Por equipo, antes de publicarlo. Sin excepciones.
Salud de batería, marcas de uso y procedencia, por escrito.
Entrega presencial en la ciudad, envío al resto del país.
El mismo número desde la pregunta hasta la garantía.
Un iPhone usado no se juzga por la foto. Esto es lo que se revisa en cada equipo antes de que salga a la venta, agrupado por lo que de verdad falla con el tiempo.
Si un equipo tiene la batería al 84% o un rayón en la esquina, eso queda escrito en su ficha antes de que lo veas. Un usado impecable no existe; uno bien descrito sí.
No hay carrito ni checkout. Se hace por WhatsApp porque un usado necesita conversación: qué uso le vas a dar, qué presupuesto tienes y qué equipo te sirve de verdad.
Nos dices qué buscas y para qué. Te mandamos las fichas de lo que hay disponible con su estado real.
Salud de batería, marcas, procedencia. Preguntas lo que quieras antes de decidir nada.
Transferencia o efectivo en la entrega si estás en Medellín. Al resto del país, el pago del equipo va por anticipado.
En Medellín lo pruebas delante de nosotros. Por envío, tienes el mismo WhatsApp para cualquier cosa.
Cuando enviamos a otra ciudad, la guía va al cobro solo por el valor del flete — nunca por el precio del iPhone. Un equipo de varios millones viajando contra reembolso es un riesgo que terminaría pagando el cliente en el precio. Preferimos decirlo de frente: el equipo se paga antes, el flete al recibir.
La misma lógica de revisar, describir y responder, aplicada a un producto más pequeño.
Se emparejan solos al abrir la tapa y te muestran la batería en la pantalla del iPhone. Llegan sellados de fábrica, con envío a todo el país y pago contraentrega. Si alguno falla, se cambia por uno nuevo.
La misma persona responde la pregunta, coordina la entrega y atiende la garantía. No hay formulario ni ticket.
Entrega presencial acordada por WhatsApp.